Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Por lo visto las putas te obsesionan. ¡MerecerÃas ser hombre! En ti es una idea fija el caer a brazo partido sobre esas pobres criaturas. No merecen tanta ira. Además, recuerda el precepto del sabio: «No hables de lo que no conoces».
Algún dÃa, si te divierte el asunto, te expondré mis teorÃas al respecto. Las creo justas, contando con que haya algo justo.
No te inquietes tampoco por mi querida piel; el tambor no va a reventar tan pronto. Todo lo que me ocurre y todo lo que yo pueda hacer no modificarán en nada la situación. No son ni la tristeza, ni las penas, ni siquiera el hastÃo, quienes pueden enfermarnos y matarnos. No se muere de desdicha; se vive, pues eso engorda.