Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Me juzgas como una mujer. ¿He de quejarme de eso? Me quieres tanto, que te engañas a mi respecto; en mà encuentras talento, ingenio y estilo… ¡Yo! ¡Yo! ¡Vas a volverme vanidoso, a mà que tenÃa el orgullo de no serlo! Mira cuánto pierdes ya por haberme conocido. El sentido crÃtico se te escapa, y tomas por un gran hombre al señor que te quiere. Ojalá lo fuera, para que estuvieras orgullosa de mà (pues soy yo quien lo está de ti. Me digo: ¡pero es ella, sin embargo, la que te quiere! ¿Es posible? ¡Es ella!). SÃ, quisiera escribir cosas hermosas, grandes cosas que te hicieran llorar de admiración. EstrenarÃa una comedia, estarÃas en un palco, me escucharÃas, oirÃas los aplausos. Pero, al contrario, si me subes siempre hasta tu nivel, ¿no va a alcanzarte el cansancio?… Cuando era niño soñé con la gloria, como todo el mundo, ni más ni menos. El sentido común me brotó tarde, aunque con sólidas raÃces. Asà que es muy problemático que el público disfrute alguna vez de una sola lÃnea mÃa; y si tal cosa ocurre, no será antes de diez años, por lo menos.