Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Me ha dolido la garganta desde mi regreso. Mi vanidad quiere hacer ver que no es por cansancio, y creo que tiene razón. ¿Y usted? ¿Qué tal?
Estoy en este momento ocupado en una tarea pasajera que le contaré más adelante.
Adiós, querida Louise. La beso en su cuello blanco. Un largo beso para usted.
[Croisset] Jueves, una de la noche [fines de octubre de 1851].