Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet No importa; hoy hace quince días me dijiste en el Pont-Royal, cuando íbamos a cenar, algo que me gustó mucho, a saber, que te dabas cuenta de que no había cosa más débil que poner en el arte los sentimientos personales. Sigue ese axioma paso a paso, línea a línea. Que sea siempre inconmovible en tu convicción, mientras diseccionas cada fibra humana y buscas cada sinónimo, y verás, ¡verás cómo se ensanchará tu horizonte, cómo resonará tu instrumento, y qué serenidad te invadirá! Relegado hasta el horizonte, tu corazón te alumbrará desde el fondo, en vez de deslumbrarte en primer plano. Una vez estés diseminada en todos ellos, tus personajes vivirán, y en lugar de una eterna personalidad declamatoria, que ni siquiera puede constituirse claramente, a falta de detalles precisos que siempre le faltan debido a los disfraces que la enmascaran, en tus obras se verán multitudes humanas.