Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Pero ahora resulta que, agotada por tantas fatigas, parece dispuesta a dormirse en un embrutecimiento sensual, como una puta al salir del baile de máscaras dormita en un fiacre, encuentra los cojines blandos de puro borracha, y se tranquiliza al ver en la calle a los guardias que, con sus sables, la protegen de los chiquillos cuyos abucheos la insultarían.