Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Ese noble poeta que piensa en divertir al prÃncipe-presidente enviándole chistes sobre la Academia (a la que está muy orgulloso de pertenecer) y que aún tiembla, a estas alturas, de que la Academia vaya a enterarse! En todo este asunto te ha faltado tacto. ¡Hay viento en la cabeza de las mujeres, como en el vientre de un contrabajo! En vez de tirarte del coche, no tenÃas más que decir al cochero que parase, y ordenarle: «Hágame el favor de arrojar afuera al señor Alfred de Musset, que me insulta».
Me detengo, no quiero escribirte más. Es muy tarde: hoy no he hecho nada, salvo esta tarde a partir de las dos. […]
Adiós, te abrazo, te estrecho, te beso en todas partes: tuyo, tuyo, mi pobre amor ultrajado.
Un largo beso más.
Tu
[Croisset] Lunes por la tarde [12 de julio de 1852].