Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Otra cuestión, a la que te ruego me contestes con franqueza. Me pareces un poco apurada en lo referente al metálico. ¿Quieres quinientos francos? Todo el trabajo consistirá en ir a buscarlos a Ruán, y nada más. HarÃas muy mal en hacer cumplidos. SerÃa bastante tonto. Aún tengo mil francos, resto de veintidós mil. Repartiremos. O te los llevo, como tú quieras. […]
¿Lees por fin El asno de oro? Te llevaré a Bergerac, tienes que conocer a ese tipo. No lees bastantes obras buenas. Un escritor, como un sacerdote, siempre debe tener en su mesilla algún libro sagrado.
Puedes mandarme agua de Taburel. Ya no se me cae el pelo. Adiós, querida Louise. Quiéreme siempre. Dentro de un mes tendremos de nuevo unos buenos ratos, y luego dentro de un año. Tener esperanza, todo está ahÃ. Esperar y morir, eso es la vida. SerÃa una bonita divisa para un sello. Tuyo, tu
[Croisset] Domingo por la noche [18 de julio de 1852].
[…] Esta mañana he estado en unos comicios agrÃcolas, de los que he vuelto muerto de cansancio y de aburrimiento. Necesitaba ver una de esas ineptas ceremonias rústicas para la segunda parte de mi Bovary.