Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Cómo me fastidia mi Bovary! Sin embargo, empiezo a apañarme un poco con ella. ¡Nunca en mi vida he escrito algo más difÃcil que lo que hago ahora, diálogos triviales! Esta escena de la posada a lo mejor me va a exigir tres meses, no lo sé. A veces me entran ganas de llorar, hasta tal punto siento mi impotencia. Pero antes reventaré sobre esta escena que escamotearla. He de situar a la vez en la misma conversación a cinco o seis personajes (que hablan), a otros varios (de los que se habla), el lugar donde están, toda la región, haciendo descripciones fÃsicas de personas y objetos, y mostrar en medio de todo eso a un señor y una señora que empiezan (por coincidencia de gustos) a prendarse un poco uno del otro. ¡Y aún si tuviera espacio! Pero todo eso ha de ser rápido sin resultar seco, y desarrollado sin ser prolijo, guardándome a la vez para más adelante otros detalles que serÃan más llamativos ahÃ. Voy a hacerlo todo rápidamente, y a proceder por grandes esbozos de conjunto sucesivos; a fuerza de volver sobre ellos, quizá todo se apretará. La frase en sà me es muy penosa. ¡Tengo que hacer hablar, en estilo escrito, a gentes de lo más vulgar, y la corrección del lenguaje quita a la expresión todo pintoresquismo!