Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Mándame, si quieres, agua de Taburel, pero es dinero perdido. El doctor Valerand, que es calvo, es hombre de una fe robusta, y además un asno de cuidado. Nada puede hacer salir el pelo (¡ni un brazo amputado!).
Trabajo algo mejor; a fines de este mes espero haber escrito mi posada. La acción transcurre en tres horas. Me habrá costado más de dos meses. En cualquier caso, empiezo a orientarme un poco; pero pierdo un tiempo incalculable, escribiendo a veces páginas enteras que después suprimo completamente, sin piedad, pues perjudican el movimiento. Para este párrafo, en efecto, es preciso que, al componer, abarque con la mirada al menos cuarenta. Una vez haya salido de ahÃ, dentro de unos tres o cuatro meses, cuando mi acción esté bien atada, marchará. La tercera parte deberá ser despachada y escrita de un solo tirón de pluma. Pienso en ello a menudo, y creo que ahà estará todo el efecto del libro. ¡Pero hay que desconfiar tanto de los sitios que parecen hermosos de antemano! Cuando nos veamos en Mantes, dentro de un mesecillo, recuérdame que te hable de la Acrópolis y cómo entiendo el tema.