Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet En el último número de la Revue de Paris hay un poema de Bouilhet, que no conoces, dirigido a Rachel, puta (disculpe la palabra) conocida del poeta, y que hace tiempo le sirvió mucho, en todo caso. ¿La tía Roger había leído este poema? Y su misantropía, acaso, acababa de verse reforzada por la lectura de la susodicha obra, cuyo aroma revela la cosecha.
Adiós, querida Louise, adiós, mujer querida, te envío besos de todas clases. […]
[Croisset] 9 de octubre de 1852, sábado, una de la mañana.
[…] Hace dos o tres días que esto va bien. Estoy haciendo una conversación entre un muchacho y una señora joven sobre la literatura, el mar, las montañas, la música, en fin, todos los temas poéticos. Podría tomarse en serio, pero tiene una gran intención de grotesco. Será, creo, la primera vez que se vea un libro que se burla de su primera dama joven y de su primer actor joven. La ironía no quita nada al patetismo; por el contrario, lo exacerba.
En mi tercera parte, que estará llena de cosas cómicas, quiero que se llore. […]