Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Martes por la tarde [26 de octubre de 1852].
[…] ¡Qué tiempo! ¡Qué lluvia! ¡Y qué viento! Las hojas amarillas pasan bajo mis ventanas con furia. Pero, cosa extraña, todas las noches son más tranquilas. Entre el paisaje que me rodea y yo hay comunión de temperamento. A ambos la serenidad nos viene con la noche. En cuanto oscurece, me parece que me despierto. Estoy muy lejos de ser el hombre de la naturaleza, que se levanta con el sol, se duerme como las gallinas, bebe el agua de los torrentes, etc. Me hace falta una vida artificial y ambientes extraordinarios en todo. No es un vicio de la mente, sino toda una constitución del hombre. Queda por saber, después de todo, si lo que llaman artificial no es otra naturaleza. La anormalidad es tan legÃtima como la norma.