Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Acabo de terminar el Pericles de Shakespeare. Es atrozmente difícil y prodigiosamente atrevido. Hay escenas de burdel en que damas y caballeros hablan un lenguaje poco académico; está agradablemente relleno de bromas obscenas. Pero ¡qué hombre era! ¡Qué pequeños son todos los demás poetas a su lado, sin exceptuar a ninguno, y sobre todo, qué ligeros parecen! Él tenía ambos elementos, imaginación y observación, y siempre amplias. ¡Siempre! «Nacidos para la mediocridad, estamos abrumados por las mentes sublimes.» Sí que es el caso de decirlo. Me parece que, si viera a Shakespeare en persona, moriría de miedo.
Cuando te haya visto me dedicaré a Sófocles, que quiero saberme de memoria. La biblioteca de un escritor debe componerse de cinco o seis libros, fuentes que deben releerse todos los días. En cuanto a los demás, bueno es conocerlos, y nada más. ¡Pero es que hay tantas maneras diferentes de leer, y leer bien exige también tanto ingenio!
Martes, medianoche, 16 de noviembre de 1852.