Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Ya no hay ahora para los puros más que dos maneras de vivir: o envolverse la cabeza con el manto, como Agamenón ante el sacrificio de su hija (procedimiento poco atrevido, en resumidas cuentas, y más ingenioso que sublime); o bien, elevarse uno mismo a tal grado de orgullo, que ninguna salpicadura del exterior pueda alcanzarle.
Ahora estás en buen camino. ¡Que nada te estorbe! En la vida hay un cuarto de hora útil para todo lo demás, y del que hay que aprovecharse. Ahora estás en él; si te desvÃas, ¿quién sabe si volverÃa? Tu Campesina será algo sólido, querida amiga, has de estar segura. Las obras buenas son aquellas en que hay pitanza para todos. Asà es tu cuento: gustará a los artistas, que verán en él el estilo, y a los burgueses, que verán el sentimiento.
Llegarás a la plenitud de tu talento despojando tu sexo, que ha de servirte como ciencia, y no como expansión. En George Sand, huele a flores blancas; rezuma, y la idea corre entre las palabras como entre los muslos sin músculos.
Se escribe con la cabeza. Si el corazón la calienta, mejor; pero no hay que decirlo. Debe ser un horno invisible, y asà evitamos divertir al público con nosotros mismos, cosa que encuentro repugnante o demasiado ingenua, y la personalidad de escritor, que empequeñece siempre una obra.