Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Una de la noche del viernes [25-26 de marzo de 1853].
[…] De aquà a dentro de unos diez dÃas voy a tener en mi casa cuadros a la manera de Greuze (escenas de interior). Mi madre tiene desde hace veinticinco años una doncella que creÃa le era muy fiel, etc. Pues se ha dado cuenta de que abusaba, como suelen decir, y que, entre otras cosas, alimentaba casi del todo a un hermano suyo (patán muy poco gracioso, de lo más idiota y de lo más canalla) a nuestra costa. Va a despedirla: la otra no va a querer. Todo esto es abrumador. ¡Y qué baja crápula son todos estos campesinos! ¡Cómo creo en la raza! Pero ya no hay raza. La sangre aristocrática está agotada; sus últimos glóbulos, sin duda, se han coagulado en algunas almas. Si no cambia nada (y es posible), antes de medio siglo quizá Europa languidecerá entre grandes tinieblas, y volverán esas épocas sombrÃas de la historia, en que nada reluce. Entonces algunos, los puros, ésos conservarán entre ellos, al amparo del viento, oculta, la velita imperecedera, el fuego sagrado en el que vienen a tomar llama todas las iluminaciones y explosiones.