Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Viernes, medianoche [21-22 de agosto de 1846].
[…] Has tenido que aburrirte mucho hoy. Has pensado mucho en mÃ, ¿verdad? ¡Qué largo ha sido el dÃa! ¡Y para mÃ! ¡Y ha llovido tanto! He tenido el corazón oprimido hasta la noche. Hace cuarenta y ocho horas, ¡qué diferencia, pobre amor mÃo! Sin embargo, mi tristeza no tiene nada de amargo; has puesto tanta alegrÃa en mi corazón, que algo me queda, incluso cuando ya no te tengo; tu recuerdo es radiante, dulce, enternecedor. Recuerdo la expresión feliz de tu hermoso rostro cuanto te miraba de cerca. Voy a terminar, sabes, por no poder ya vivir sin ti; a veces me da vueltas la cabeza, tu imagen me atrae, me da vértigo. ¿Qué hacer? No importa, amémonos, amémonos, ¡es algo tan dulce, tan bueno!
Mira, no tengo ni una sola palabra que decirte, hasta tal punto estoy lleno de ti, si no es la eterna frase: te quiero.