Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Miércoles, doce y media de la noche [13-14 de abril de 1853].
[…] No, no me debes todo el agradecimiento que me dedicas. Si supieras usar tus medios, podrÃas hacer cosas maravillosas. Eres una naturaleza virgen, y tus árboles gigantescos están atestados de malezas. En esta Campesina, por ejemplo, no hay ni una intención que sea mÃa. ¿Cómo es posible que yo haya desarrollado en ella muchos efectos nuevos? Quitando todo lo que impedÃa que se viesen. Yo los veÃa; estaban ahÃ. Lo que constituye la fuerza de una obra es el empalme, como se dice vulgarmente, es decir, una larga energÃa que corre de un extremo a otro y que no flaquea.
Eso es lo que ha querido decir Villemain al opinar que no eran versos de mujer. Vamos, fÃate de mÃ, y te juro que no habrá ni un hemistiquio flojo en todo tu drama, y que, en cuanto al estilo, podemos dejar con la boca abierta a todos esos machos de bragueta tan ligera.