Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Te beso en los labios.
Tu
[Croisset] Jueves, una de la noche [26-27 de mayo de 1853].
HarÃa mejor en seguir trabajando y escribirte mañana, pues estoy esta noche muy animado y en gran celo literario. Pero, como puede volver mañana, me harÃa retrasar demasiado la carta (por el gusto que me dan tus cartas, pienso que debes apreciar mucho las mÃas). Además, hay que desconfiar de estos grandes calentamientos. En ellos, aunque se tenga la visión larga, con frecuencia es turbia. Lo bueno de estos estados es que te dan temple e infunden en tu pluma una sangre más joven. Tiene uno en la cabeza toda clase de floraciones primaverales que no duran más que las lilas, marchitas en una noche, ¡pero que huelen tan bien! ¿Has sentido alguna vez como un gran sol que procedÃa del fondo de ti misma y te deslumbraba?