Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Nadie ha estudiado todo esto, y los médicos son imbéciles de una especie, como los filósofos lo son de otra. Los materialistas y los espiritualistas impiden por igual conocer la materia y el espíritu, porque escinden a una del otro. Unos hacen del hombre un ángel y los otros un puerco. Pero antes de llegar a esas ciencias (que serán ciencias), antes de estudiar bien al hombre, ¿no hay que estudiar sus productos, conocer los efectos para remontar a la causa? ¿Quién, hasta ahora, ha estudiado la historia como un naturalista? ¿Se han clasificado los instintos de la humanidad, y se ha visto cómo, bajo tal latitud, se han desarrollado y deben desarrollarse? ¿Quién ha establecido científicamente cómo para tal necesidad de la mente debe aparecer tal forma, quién ha seguido esa forma por doquier, en los diversos reinos humanos? ¿Quién ha generalizado las religiones? Geoffroy Saint-Hilaire dijo: el cráneo es una vértebra achatada. ¿Quién ha probado, por ejemplo, que la religión es una filosofía convertida en arte, y que el cerebro que late en ella, a saber, la superstición, el sentimiento religioso en sí, es idéntica materia en todas partes, a pesar de sus diferencias externas, corresponde a las mismas necesidades, responde a las mismas fibras, muere por los mismos accidentes, etc.? De modo que un Cuvier del pensamiento no tendría más que reencontrar más tarde un verso o un par de botas para reconstituir toda una sociedad, y que, dadas las leyes, podría pronosticarse a día fijo, a hora fija, como se hace para los planetas, el retorno de las mismas apariciones. Y se diría: tendremos dentro de cien años un Shakespeare, dentro de veinticinco años tal arquitectura. ¿Por qué los pueblos sin sol tienen literaturas mal hechas? ¿Por qué hay, y ha habido siempre, harenes en Oriente, etc.?