Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet A ti te quiero como nunca he querido, y como no querré. Eres y seguirás siendo la única, y sin comparación con ninguna otra. Es algo complejo y profundo, algo que me tiene cogido por todas partes, que halaga todos mis apetitos y acaricia todas mis vanidades. Tu realidad casi desaparece. ¿Por qué, cuando pienso en ti, te veo a menudo con otras ropas que las tuyas? La idea de que eres mi amante me viene rara vez, o al menos no te formulas ante mà por eso. Contemplo (como si lo viera) tu rostro todo iluminado por la alegrÃa cuando leo tus versos admirándote, cuando adoptas una expresión radiante de ideal, de orgullo y de enternecimiento. Si pienso en ti, en la cama, es tendida, con un brazo flexionado, completamente desnuda, un bucle más alto que otro y mirando al techo. Me parece que puedes envejecer, volverte fea incluso, y que nada te cambiará. Hay un pacto entre nosotros dos, independiente de nosotros. ¿No he hecho todo para dejarte? ¿No lo has hecho todo para amar a otros? Hemos vuelto uno con otro porque estábamos hechos uno para el otro. Te amo con todo el corazón que me queda, con los jirones que he conservado. Sólo querrÃa amarte más con el fin de hacerte más feliz, ya que te hago sufrir, yo que querrÃa ver cumplirse todos tus deseos.