Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet No somos algo más que en virtud del elemento que respiramos, únicamente. Tú me agradeces los consejos que te doy desde hace dos años, porque en dos años has hecho grandes progresos. Pero mis consejos no valen cuatro perras. Solamente has adquirido la Religión y, como gravitas ahí adentro, has subido. Creo que si se mirase siempre a los cielos terminaría uno por tener alas.
He vuelto a tener trato (me lo he encontrado en el muelle) con el señor Cordier, caballero de estos pagos, ex-sub-gobernador de Pont-l'Évéque bajo Luis Felipe, ex-diputado reaccionario, ex-miembro de la parlôte de Orsay, ex-auditor en el Consejo de Estado, un joven correctísimo, doctor en Derecho, hermosa fortuna (hijo de un extratante de bueyes), que frecuenta en París la alta sociedad, amigo del señor Guizot, y que toca, dicen, muy bonitamente el violín. Lo conocí hace tiempo aquí, y en París en casa de Toirac (puedes calibrar qué ingenio).
Lunes.