Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Cuando haya terminado eso —será un trabajo de un año largo, no más (pero al menos me habré vengado literariamente, como en el Diccionario de ideas recibidas me vengaré moralmente)—, cuando haya terminado eso (después de la Bovary y de Anubis, en todo caso) estaré sin duda en una fase nueva, y me urge estar en ella. A mÃ, que escribo tan despacio, me carcomen los proyectos. Quiero hacer dos o tres largos libracos épicos, novelas en un ambiente grandioso donde la acción sea forzosamente fecunda y los detalles ricos por sà mismos, lujosos y trágicos a la vez, libros con grandes murallas pintadas de arriba abajo.
HabÃa en la Revue de Paris (fragmento de Michelet sobre Danton) un juicio sobre Robespierre que me ha gustado. Señala que es, en su persona, un gobierno; y por eso lo amaron todos los gobiernómanos republicanos. La mediocridad adora la regla; yo la odio. Contra ella, y contra toda restricción, corporación, casta, jerarquÃa, nivel, rebaño, siento en mà una execración que me llena el alma, y quizá es por ese lado por donde comprendo el martirio.
Adiós, hermosa ex-demócrata. Mil besos. Tuyo. Tu […]
Lunes, doce y media de la noche [Croisset, 12 de septiembre de 1853].