Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Te ha hecho ilusión, pobre ángel mÃo, el ramillete festivo que te he enviado! No se me ha ocurrido a mà la idea de poner en mi carta esas flores significativas, pues no conocÃa su sentido simbólico. Es Du Camp quien me lo ha enseñado, aconsejándome que lo utilizara. Pensé que esa niñerÃa divertirÃa a tu corazón. ¡Sà que ha divertido al mÃo! ¿Sabes lo que me ha conmovido en tu carta? Ese paseo por el Bois de Boulogne del que me hablas; me dio escalofrÃos. Me sentà en tu lugar; me vi, con los papeles intercambiados. ¡Y tu niña besándote las manos! Dale un beso de mi parte, por ello. También pienso a menudo en ese buen Bois de Boulogne. ¿Te acuerdas de nuestro primer paseo, el treinta de julio? ¡Cómo dormÃa Henriette en los cojines! Y el suave movimiento de los muelles, nuestras manos, y nuestras miradas, más entrelazadas que ellas. VeÃa brillar tus ojos en la noche, tenÃa el corazón tibio y blando… BebÃa con éxtasis los largos efluvios de tus pupilas fijas en las mÃas… ¿Cuándo volverá todo eso? ¿Quién lo sabe? ¡Oh, no me acuses de olvidarte, no me acuses nunca! SerÃa una crueldad infame. Quiéreme siempre, pues también yo te quiero incesantemente.