Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Leí anteayer todo un tomo del tío Michelet, el sexto de su Revolución, que acaba de salir. Hay brotes exquisitos, grandes palabras, cosas exactas; casi todas son nuevas. Pero no hay plan, no hay arte. No está claro, menos aún tranquilo, y la calma es la característica de la belleza, como la serenidad lo es de la inocencia, de la virtud. El reposo es una actitud de Dios. ¡Qué curiosa época! ¡Qué curiosa época! ¡Cómo se funden lo grotesco y lo terrible! Lo repito, aquí es donde el Shakespeare del futuro podrá sacar a baldes llenos. ¿Hay algo más enorme que lo del ciudadano Roland? Antes de matarse había escrito esta nota que le encontraron encima: «¡Respetad el cuerpo de un hombre virtuoso!». […]
[Croisset] Medianoche del viernes [16 de septiembre de 1853].