Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Noche del martes [29 de noviembre de 1853].
¿Sabes que me deslumbras con tu facilidad? En diez dÃas habrás escrito seis cuentos. No comprendo nada (buenos o malos, los admiro). Yo soy como los acueductos viejos: hay tantos detritus en las orillas de mi pensamiento, que circula lentamente y no cae sino gota a gota del extremo de mi pluma. Cuando te libres de esa tarea, vuelve rápidamente a tu Sirvienta. Cuida el final. La locura de Mariette ha de resultar repulsiva. La repulsión en los temas burgueses debe sustituir a lo trágico, que es incompatible con ellos. En cuanto a las correcciones, antes de hacer una sola vuelve a meditar el conjunto y trata sobre todo de mejorar, no mediante cortes, sino con una nueva creación. Toda corrección ha de hacerse en este sentido. Hay que rumiar bien el objetivo antes de pensar en la forma, pues no resulta buena más que si nos obsesiona la ilusión del asunto. Abrevia todo lo referente a Mariette, y no temas desarrollar (en acción, por supuesto) todo lo que se refiere a La sirvienta. Si tu generalización es poderosa, arrastrará, o por lo menos paliará mucho la particularidad de la anécdota. Piensa lo más posible en todas las sirvientas.