Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Y ahora charlemos de nosotros. Estás triste, y yo también. Desde el martes por la mañana hasta el jueves por la noche, era como para reventar. He sentido (como aquel dÃa en la bahÃa de Nápoles, en que iba a ahogarme, y mi miedo, al asustarme, cesó de inmediato) que mi sentimiento me sumergÃa. TenÃa un furor sin causa. Pero abrà encima los grifos de agua helada, y ya estoy de nuevo en pie. La ausencia de Bouilhet me pesa. Suma a eso las ideas que me hago sobre tu soledad, tu pena, el monólogo que sostengo junto a mi lumbre, y en el que me digo: «¡Me acusa, llora!»; y las frases por escribir, la palabra que se busca… ¡Qué porquerÃa es la vida! ¡Qué caldo magro cubierto de pelos!