Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Al final esa Edma me asquea, incluso de lejos. Disculpas a Bouilhet y compadeces a Léonie: al primero, porque está lejos de su amante, y a la otra porque se ha equivocado (es la palabra consagrada). Por mi parte, la disculpo también perfectamente (e incluso la apruebo, si le divierte). Pero mi razón es del todo opuesta a la tuya. Cuando se sale de los brazos de alguien, se tiene un regusto en el alma que impide apreciar los sabores nuevos. ¡Después de eso, los contrastes! También es una ley culinaria. Yo vivo al baño María.
Adiós, te abrazo en todo mi jugo. Mil besos. Tuyo.
Tu
Mi primo y su larga esposa han llegado esta tarde. Desembarcan de París. Están «cansados de la cocina de restaurante». Han estado en los Francais, en la Ópera y en la Ópera Cómica, los tres teatros apreciados, los únicos teatros decentes. En la Ópera Cómica han visto El chalet: «Encantador, aunque sea antiguo».
¡Oh, burgueses! Con la piel del último de los burgueses, querría yo, etc.; véase Des Barreaux.
[Croisset] Miércoles, una de la madrugada [14 de diciembre de 1853].