Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet La continuidad constituye el estilo, como la constancia hace a la virtud. Para remontar la corriente, para ser buen nadador, el cuerpo ha de estar tendido sobre la misma línea, desde el occipucio hasta el talón. Se recoge uno como un sapo, y se despliega sobre toda la superficie rítmicamente, con todos los miembros, con la cabeza gacha, apretando los dientes. La idea debe hacer lo mismo a través de las palabras, y no chapotear golpeando a derecha e izquierda, lo que no conduce a nada, y cansa. Pero ¿cómo podías juzgarme tan limitado como para ignorar el valor de tu Sirvienta? […]