Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet ¡Ah, ingeniosos, que os burláis del Arte por amor a la calderilla, ganad dinero! ¡Cuando pienso qué cantidad de gente de letras juega ahora a la Bolsa! ¿No es como para vomitar? Aunque el Sena esté frÃo a estas horas, tomarÃa un baño de inmediato a cambio del placer de verles reventar de hambre en el arroyo, a todos esos desgraciados. Nada me indigna más, en la vida real, que la confusión de los géneros. ¡Qué buenos tenderos habrÃan sido todos esos poetas hace cien años, cuando era imposible ganar dinero con la pluma! ¡Cuando no era un oficio (la ira que me sofoca me impide poder escribir —textual—)! ¡La jeta de Badinguet, indignado por la obra, o más bien por la acogida que ha tenido la obra! ¡Enorrrme! ¡Espléndido! ¡El bueno de Badinguet, que desea obras maestras, y además en cinco actos, y para levantar a los Franceses! ¡Como si no fuera bastante haber levantado el orden, la religión, la familia, la propiedad, para querer levantar a los Franceses! ¿Qué necesidad habÃa? ¡Qué furia de restauración! Deja reventar a lo que tiene ganas de morir. ¡Unas pocas ruinas, por favor (es una de las condiciones del paisaje histórico y social)! ¡Ese pobre Augier, que es tan buen comensal, que tiene tanto ingenio, y que me declaraba a mà «que no habÃa metido nunca la nariz en ese libro» (refiriéndose a la Biblia)!