Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Como en La sirvienta hay cosas muy buenas, incluso excelentes, puntos geniales que no hay que desechar, yo lo reharía todo paso a paso. Suprimiría los párrafos demasiado largos, cambiaría el personaje de Lyonnel de modo que no se pareciese a Musset, y para eso haría de él un poeta católico. Cuidaría de hacer progresar los personajes de Lyonnel y de Mariette. Pues ése es un defecto capital y del que procede la monotonía del libro, al ser la situación siempre la misma. ¡Y acortaría, acortaría! ¡Piensa que es un poema de dos mil versos!
Hay que repensarlo de cabo a rabo.
Ahora he cumplido con mi deber: ¿te das cuenta de que ha sido penoso?
Recuerda con qué alegría acogí La campesina, para que perdones y comprendas las cuarenta páginas que te envío. […]
[Croisset] Viernes, una de la madrugada [13 de enero de 1854].