Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Recibí la carta en que me decías que De Vigny te había leído (y bastante mal) en la Academia. Así que tranquilízate, no se ha perdido. Me parece un hombre excelente, el bueno de Vigny. Además, es una de las escasas plumas honradas de la época: ¡gran elogio! Le estoy agradecido por el entusiasmo que tuve antaño al leer Chatterton (el tema contaba mucho; pero es igual). En Stello y en Cinq-Mars también hay bonitas páginas. En fin, es un talento agradable y distinguido, y pertenecía a la época buena, ¡tenía Fe! Traducía a Shakespeare, vociferaba contra el burgués, cultivaba lo histórico. Por mucho que se hayan burlado de toda aquella gente, aún dominarán durante mucho tiempo todo lo que les siga. Y todos terminan por ser académicos, ¡oh, ironía! El desdén por la Poesía que tienen en aquel lugar, y del que él te hablaba, me ha vuelto a recordar hoy que ésas son cosas que hay que explicarte, y seré yo quien las explique. Se hace sentir la necesidad de dos libros morales, uno sobre la literatura y otro sobre la sociabilidad. Tengo el prurito de ponerme a ello. (Por desgracia, no podré empezar antes de tres años, como muy pronto.) Y respondo ante ti de que, si algo puede romper las ventanas, será eso. La gente honrada respirará. Quiero dar un poco de aire a la conciencia humana, que está falta de él. Siento que es el momento. Me agobian un montón de ideas críticas. Tengo que librarme de ellas en algún sitio, para dedicarme luego, cómoda y largamente, a dos o tres grandes obras que llevo desde hace tiempo en el vientre.