Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Descansa un poco la cabeza en tus manos, no pienses en ti sino en mÃ, tal como soy, con casi treinta y tres años, gastado por quince o dieciocho años de trabajo encarnizado, más lleno de experiencia que todas las academias morales del mundo en todo lo tocante a las pasiones, etc., calafateado contra los sentimientos por haber navegado mucho en ellos, y pregúntate si es posible que un ser semejante tenga lo que se llama Hamoorrr. Además, ¿qué significa? Es que me pierdo. Si no te quisiera, ¿por qué te escribirÃa, primero, y por qué te verÃa? ¿Y por qué te…? ¿Quién me obliga? ¿Cuál es el atractivo que me impulsa y me devuelve a ti, o más bien que me deja contigo? No es el hábito, pues no nos vemos con la suficiente frecuencia como para que el placer de la vÃspera provoque el del dÃa siguiente. ¿Por qué, cuando estoy en ParÃs, me paso todo el tiempo en tu casa, digas lo que digas, de modo que he dejado por eso de ver a mucha gente? PodrÃa encontrar otras casas donde se me recibirÃa, y otras mujeres. ¿De dónde viene el que te prefiera a ellas? ¿No sientes que hay en la vida algo más elevado que la felicidad, que el amor y que la religión, porque nace en un campo más impersonal, algo que canta a través de todo, se tape uno los oÃdos o se deleite oyéndolo, algo a lo que no afectan las contingencias, y que es de la naturaleza de los ángeles, que no comen: quiero decir, la Idea? Cuando se vive por ella, se ama a través de ella. Siempre he tratado (pero creo que estoy fracasando) de hacer de ti un hermafrodita sublime. Te quiero hombre hasta la altura del vientre; más abajo me agobias, me alteras y te estropeas con el elemento femenino. Hay en ti, y con frecuencia visibles en la misma acción, dos principios más distintos uno de otro y más opuestos que Ormuz y Ahrimán en la cosmogonÃa persa. Repasa tu vida, tus aventuras interiores y los acontecimientos externos. Relee incluso tus obras, y te percatarás de que tienes en ti a un enemigo, un no sé qué, que a pesar de las cualidades más excelentes, del mejor sentimiento y de la concepción más perfecta, te ha vuelto o te ha hecho parecer justo lo contrario de lo que convenÃa.