Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Tu reproche es tanto más singular cuanto que estoy haciendo un libro únicamente consagrado a la descripción de esos sentimientos que me acusas de no entender, y he leÃdo tu poema tres dÃas después de haber terminado una pequeña escena en que representaba a una madre acariciando a su criatura. Todo esto no es para defender mis crÃticas, a las que tengo muy poco apego. Pero no me apeo de la idea que me las dictó. […]
Ya que estás decidida a publicar La sirvienta en seguida, no digo ya nada (de la publicación); pero esperaré. ¡Qué furia tenéis todos, allá en ParÃs, por daros a conocer, por apresuraros, por llamar a los inquilinos antes de que se haya construido el tejado! ¿Dónde están los que siguen el precepto de Horacio, que hay que mantener la obra secreta durante nueve años antes de decidirse a mostrarla? En los tiempos que corren no se es magistral en nada. Adiós, te beso, no magistralmente. Tuyo.
Tu
[Croisset] Sábado por la noche [29 de abril de 1854].