Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Adiós, amor querido, mil besos en tus dulces ojos.
[Croisset] Jueves, once de la noche [10 de septiembre de 1846].
Me quedé yo el último. ¿Viste cómo te miraba hasta el final? Volviste la espalda; te marchaste y te perdí de vista. Me llamaste en la estación, pero no quise ir. Cuando me dijeron al extremo de la fila de coches que no se podía pasar, tuve de inmediato la intención de cruzar de un salto, de hacer como ese joven cuyo ejemplo me invitabas a seguir. Pero pensé que te besaría, pues tus labios me llamaban con un atractivo encantador, y no quise entonces mezclar una amargura más a nuestra separación.
¿Sabes que fue nuestro día más hermoso? Nos amamos mejor aún; experimentamos placeres exquisitos. No, no estoy cansado esta noche. Antes he dormido tres horas, y si estuvieras aquí, me volverías a encontrar como ayer, fresco, vigoroso, ardiente.