Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Sin embargo, esta noche he vuelto a ponerme a trabajar, aunque forzándome. Desde hace seis semanas más o menos que te conozco (expresión decente), no hago nada. No obstante, hay que salir de ahÃ. Trabajemos, lo mejor posible; después, nos veremos de vez en cuando, cuando podamos; nos concederemos una buena bocanada de aire, nos devoraremos hasta matarnos; y volveremos a nuestro ayuno. ¿Quién sabe? Acaso es el mejor método para trabajar bien y para amarse bien. ¿Quién podrÃa sostener que, viviendo siempre juntos, no llegarÃamos a cansarnos uno de otro? HabrÃa sospechas, quizá celos; de ahà acritudes, enfados. AcabarÃamos por seguir viéndonos por terquedad o por hábito, y no por atracción como ahora. No lo creo, sin embargo. ¡Eres demasiado buena, demasiado dulce, demasiado abnegada para ser como las demás mujeres, que son tan egoÃstas, tan ávidas del hombre al que aman!