Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet [Croisset] Domingo por la noche [13 de septiembre de 1846].
Estoy atormentado por tu salud, pobre corazón mío, por tus vómitos, por esa maldita sangre que no vuelve. Te sigo instando a que te asegures sobre tu estado lo antes posible. Consulta al respecto a tu médico. Si es un poco inteligente, te comprenderá en seguida, o ve a consultar a otro, uno bueno, con tal que no te conozca. Dile que te ha ocurrido a veces, y pregúntale qué se podría intentar para estar seguros de la cosa. Antes de exponerte a ese viaje, hay que saber a qué atenerse, ¿no? Y si no intentas lo que te aconsejo —un remedio para hacer que vuelvan los ingleses—, ¿cómo vas a estar nunca segura de su ausencia? Ocurre bastante a menudo que un motivo moral baste para retenerlos, una emoción, cualquier cosa. Serías muy loca si fueras allá a prevenir un mal que no existiera. Creo que esta opinión es muy prudente, te animo, te suplico que la sigas. Quema también esta carta, es más prudente, hay que pensar en todo. No hagas locuras, no tentemos a la desgracia, ya sabes cómo acecha a sus víctimas. Si quieres, te mandaré la dirección de una consulta que por anticipado te garantizo que es buena. Reflexiona sobre todo esto y contéstame en seguida al respecto.