Cartas a Louise Colet
Cartas a Louise Colet Pero ¿por qué me ocultas aún tus penas? Quiero que me lo digas todo, ¿oyes?, todo, que me des detalles. Me los das sobre mucha gente que no conozco, ¿por qué me los hurtas sobre ti misma? Es triste, ¿verdad?, verse obligado a vivir y sobre todo necesitar dinero para cumplir esa función. Ésta es una de las llagas ocultas de mi naturaleza, pero una llaga enorme. Soy desmesuradamente pobre. Cuando se lo digo a mi madre o lo dejo entrever, la hiere, pues no entiende que se desee nada —más que lo que ella ha perdido—, y no se le alcanza que las necesidades de la imaginación son las peores de todas; piensa en nuestro pobre padre, que nos procuró mediante ''su trabajo un desahogo decente. Pues bien: sostengo que es una desgracia inmensa, porque se siente cada día, haber nacido en la mediocridad con instintos de riqueza. Se sufre a cada minuto, se sufre por uno mismo, por los demás, por todo.