La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio EL DIABLO.—Sube al cielo mucho, mucho: ¡jamás alcanzarás la cima! Desciende bajo tierra durante miles de millones de siglos, jamás llegarás al fondo: porque no tiene fondo, ni cima, ni alto ni bajo, ni término; ¡y el Espacio se halla comprendido en Dios, que no es una porción del espacio, tal o cual dimensión, sino la inmensidad!
ANTONIO.—(lentamente): ¿La materia… entonces… formarÃa parte de Dios?
EL DIABLO.—¿Por qué no? ¿Puedes saber dónde acaba?
ANTONIO.—¡Por el contrario, yo me prosterno, me humillo ante su poder!
EL DIABLO.—¡Y pretendes doblegarle! Le hablas, le adornas con virtudes, bondad, justicia, clemencia, ¡en lugar de reconocer que posee todas las perfecciones!
Concebir algo más allá, es concebir a Dios más allá de Dios, el ser por encima del ser. Él es, pues, el único Ser, la única sustancia.
Si la Sustancia pudiera dividirse, perderÃa su naturaleza, no serÃa ella, Dios no existirÃa. Él es, pues, tan indivisible como infinito; y si tuviera un cuerpo, estarÃa compuesto de partes, ya no serÃa uno, ya no serÃa infinito. ¡No es, pues, una persona!