La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio Va a coger el pan. Otros panes aparecen).
¡Para mÃ!… ¡todos!, pero…
(ANTONIO retrocede).
¡En lugar de uno, muchos!… ¡Es un milagro, el mismo que hizo el Señor!…
¿Con qué fin? ¡Lo demás no es menos incomprensible! ¡Ah!, demonio, ¡vete!, ¡vete!
(Da una patada a la mesa. Desaparece).
¿Nada más?, ¡no!
(Respira largamente).
¡Ah!, la tentación era fuerte. ¡Pero cómo me he librado de ella!
(Levanta la cabeza y tropieza con un objeto sonoro).
¡Qué será esto!
(ANTONIO se agacha).
¡Una copa! Alguien, que viajaba, la habrá perdido. No es nada extraordinario…
(Moja su dedo, y frota).
¡Reluce!, ¡es de metal! Sin embargo, no distingo…
(Enciende su antorcha y examina la copa).
Es de plata, adornada con óvulos en el borde, tiene una medalla al fondo.
(Hace saltar la medalla con la uña).