La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio Es una moneda que vale… de siete a ocho dracmas; ¡no más! ¡No importa! PodrÃa, con esto, procurarme una piel de oveja.
(Un reflejo de la antorcha ilumina la copa).
¡No es posible!, ¡de oro!, ¡sÃ!… ¡toda de oro!
(Hay otra moneda, más grande, en el fondo. Bajo ella, descubre muchas más).
¡Pero si esto es una fortuna… lo bastante grande como para tener tres bueyes…, un pequeño campo!
(La copa está llena ahora de monedas de oro).
Se pueden comprar cien esclavos, soldados, una muchedumbre…
(Al despegarse las granulaciones del borde, forman un collar de perlas).
¡Con esta joya se podrÃa ganar hasta a la mujer del Emperador!
(ANTONIO se pone el collar en la muñeca. Mantiene la copa en la mano izquierda, y con el otro brazo levanta la antorcha para iluminarla mejor. Como el agua que fluye de una fuente, derrama a puñados —hasta hacer un montÃculo en la arena— diamantes, carbúnculos y zafiros mezclados con grandes monedas de oro, que llevan efigies de reyes).