La tentacion de San Antonio
La tentacion de San Antonio ¿Cómo? ¿Cómo?, ¡staters, ciclos, dáricos, ariándicos[23]! ¡Alejandro, Demetrio, los Tolomeos, César!, ¡cada uno de ellos no tenÃa tanto! ¡Ya nada es imposible!, ¡se acabó el sufrimiento!, ¡y estos rayos que me deslumbran! ¡Ah!, ¡mi corazón se desborda! ¡Qué maravilla!, ¡sÃ!…, ¡sÃ!…, ¡todavÃa más!, ¡nunca es bastante! Aunque lo tirara al mar continuamente, me quedarÃa mucho. ¿Por qué perderlo? Lo guardaré todo, sin decÃrselo a nadie; mandaré cavar en la roca una estancia tapizada con láminas de bronce e iré a ella, para sentir cómo los montones de oro se hunden bajo mis talones; hundiré mis brazos en ellos como si fueran sacos de grano. ¡Quiero frotarme la cara con el oro, acostarme encima!
(Suelta la antorcha para abrazar el montón; y da con el pecho en el suelo.Se levanta. El lugar está totalmente vado).
¿Qué he hecho?
Si hubiera muerto en ese momento, ¡me esperaba el infierno!, ¡el infierno irrevocable!
(Tiemblan todos sus miembros).