La tentacion de San Antonio

La tentacion de San Antonio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

HILARIÓN.—¡He sufrido tanto!

ANTONIO.—(Aparte). ¿Será posible?…

HILARIÓN.—Yo no estaba tan lejos como supones. El ermitaño Pablo[41] te visitó este año durante el mes de Schebar[42]. Hace exactamente veinte días que los nómadas te trajeron pan. Dijiste, anteayer, a un marinero que te trajera tres punzones.

ANTONIO.—¡Lo sabe todo!

HILARIÓN.—Debes saber también que yo nunca te he abandonado. Pero pasas largos períodos sin verme.

ANTONIO.—¿Cómo es eso? ¡Es cierto que tengo la cabeza muy turbada! Esta noche especialmente…

HILARIÓN.—Todos los Pecados Capitales han venido. ¡Pero sus mezquinas asechanzas se hacen pedazos contra un santo como tú!

ANTONIO.—¡Oh!, ¡no!…, ¡no! ¡A cada momento, desfallezco! No soy ya uno de esos cuya alma está siempre alerta y tiene el espíritu firme —como el gran Atanasio, por ejemplo.

HILARIÓN.—Fue ordenado ilegalmente por siete obispos.

ANTONIO.—¡Qué importa!, si su virtud…

HILARIÓN.—¡Vamos!, un hombre orgulloso, cruel, siempre intrigando, y finalmente desterrado por acaparador.

ANTONIO.—¡Calumnia!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker