Madame Bovary
Madame Bovary —Es lo que tenÃa el honor —dijo el farmacéutico— de explicar a su marido, a propósito de ese pobre Yanoda que se ha fugado; usted se encontrará disfrutando, gracias a las locuras que él hizo, de una de las casas más confortables de Yonville. Lo más cómodo que tiene para un médico es una puerta que da a la «Avenida» y que permite entrar y salir sin ser visto. Además, está dotada de todo lo que resulta agradable a una familia: lavadero, cocina con despensa, salón familiar, cuarto para la fruta, etc. Era un mozo que no reparaba en gastos. Mandó construir, al fondo del jardÃn, a orilla del agua, un cenador exclusivamente para beber cerveza en verano, y si a la señora le gusta la jardinerÃa, podrá…
—Mi mujer apenas se ocupa de eso —dijo Carlos; aunque le recomiendan el ejercicio, prefiere quedarse en su habitación leyendo.
—Es como yo —replicó León; qué mejor cosa, en efecto, que estar por la noche al lado del fuego con un libro, mientras el viento bate los cristales y arde la lámpara.
—¿Verdad que s� —dijo ella, fijando en él sus grandes ojos negros bien abiertos.