Madame Bovary
Madame Bovary —En verdad, me hace falta —dijo la señora Homais, que bostezaba notablemente—; pero no importa, hemos tenido un buen dÃa para nuestra fiesta.
Rodolfo repitió en voz baja y con mirada tierna:
—¡Oh, sÃ, muy bueno!
Y después de despedirse, se dieron la espalda.
Dos dÃas después, en Le Fanal de Rouen salió un gran artÃculo sobre los comicios. Homais lo habÃa compuesto, inspirado, al dÃa siguiente:
«¿Por qué esos arcos, esas flores, esas guirnaldas? Adónde corrÃa aquel gentÃo, como las olas de un mar embravecido, bajo los torrentes de un sol tropical que extendÃa su calor sobre nuestros barbechos».