Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las apariencias, sin embargo, eran más tranquilas que nunca, pues Rodolfo había acertado a llevar el adulterio según su capricho; y al cabo de seis meses, cuando llegó la primavera, se encontraban, el uno frente al otro, como dos casados que mantienen tranquilamente una llama doméstica.

Era la época en que el tío Rouault mandaba su pavo en recuerdo de su pierna recompuesta. El regalo llegaba siempre con una carta. Emma cortó la cuerda que la ataba al cesto, y leyó las siguientes líneas:

Mis queridos hijos:

Espero que la presente os encuentre con buena salud y que éste resulte tan bueno como los otros; parece un poco más tiernecito, y me atrevo a decir que más lleno. Pero la próxima vez, para cambiar, os mandaré un gallo, a no ser que prefiráis pavos; y devolvedme la cesta, por favor, con las otras dos anteriores. He tenido una desgracia en la carretería, cuya cubierta, una noche de fuerte viento, se echó a volar entre los árboles. La cosecha tampoco ha sido muy buena que digamos. En fin, no sé cuándo iré a veros. ¡Me es tan difícil ahora dejar la casa, desde que estoy solo, mi pobre Emma!.

Y aquí había un intervalo entre líneas, como si el buen hombre hubiese dejado caer su pluma para pensar un rato.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker