Madame Bovary
Madame Bovary —¡Qué raro! —replicó el farmacéutico—. Pero es posible que los albaricoques fuesen la causa de este sÃncope ¡Hay naturalezas tan sensibles frente a ciertos olores!, a incluso serÃa un buen tema de estudio, tanto en el plano patológico como en el fisiológico. Los sacerdotes conocÃan su importancia, ellos que siempre han mezclado aromas a sus ceremonias. Es para entorpecer el entendimiento y provocar éxtasis, cosa por otro lado fácil de obtener en las personas del sexo débil, que son más delicadas. Se habla de quienes se desmayan al olor del cuero quemado, del pan tierno…
—¡Cuidado, que no se despierte! —dijo en voz baja Bovary.
—Y no sólo —continuó el boticario— los humanos están expuestos a estas anomalÃas, sino también los animales. AsÃ, usted no ignora el efecto singularmente afrodisiaco que produce la nepeta cataria, vulgarmente llamada hierba de gato, en los felinos; y por otra parte, para citar un ejemplo cuya autenticidad garantizo, Bridoux (uno de mis antiguos compañeros, actualmente establecido en la calle Malpalu) posee un perro al que le dan convulsiones cuando le presentan una tabaquera. Incluso hace la experiencia delante de sus amigos, en su pabellón del bosque Guillaume. ¿Se podrÃa creer que un simple estornutario pudiese ejercer tales efectos en el organismo de un cuadrúpedo? Es sumamente curioso, ¿no es cierto?