Madame Bovary
Madame Bovary —¿Pero si trajera algunos miles de francos, la cuarta parte del total, la tercera, casi todo?
—Pues no, ¡es inútil!
Y la empujaba suavemente hacia la escalera.
—Le conjuro, señor Lheureux, ¡unos dÃas más!
Ella sollozaba.
—Vaya, bueno, ¡lagrimitas!
—¡Usted me desespera!
—¡Me trae sin cuidado! —dijo él volviendo a cerrar la puerta.