Madame Bovary

Madame Bovary

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y durante un cuarto de hora las dos estuvieron pasando revista a las diferentes personas de Yonville que acaso estarían dispuestas a acudir en su ayuda. Pero cada vez que Felicidad nombraba a alguien. Emma replicaba:

—¡Es posible! ¡No querrán!

—¡Y el señor que va a regresar!

—Ya lo sé… Déjame sola.

Lo había probado todo. Ya no había nada que hacer ahora; y cuando llegara Carlos ella le diría:

—Retírate. Esa alfombra sobre la que caminas ya no es nuestra. De tu casa ya no te queda ni un mueble ni un alfiler ni una paja, y soy yo quien lo ha arruinado, ¡infeliz!

Entonces habría un gran sollozo, después él lloraría abundantemente y, por fin, pasada la sorpresa, la perdonaría.

—Sí —murmuraba rechinando los dientes, me perdonará, él, que con un millón que me ofreciera, no tendría bastante para que yo le perdonara el haberme conocido… ¡jamás!, ¡jamás!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker