Madame Bovary
Madame Bovary Para agradarle, como si siguiese viviendo, adoptó sus predilecciones, sus ideas; se compró unas botas de charol, empezó a ponerse corbatas blancas. Ponía cosmético en sus bigotes, firmó como ella pagarés. Emma lo corrompía desde el otro lado de la tumba.
Tuvo que vender la cubertería de plata pieza a pieza, después vendió los muebles del salón. Todas las habitaciones se desamueblaron; pero su habitación, la de Emma, quedó como antaño. Después de la cena, Carlos subía allí. Empujaba hacia la chimenea la mesa redonda y acercaba su sillón. Se sentaba enfrente. Ardía una vela en uno de los candelabros dorados. Berta, al lado de su padre, coloreaba imágenes.