El Gran Meaulnes
El Gran Meaulnes Cuando llegábamos al final de la cuesta, donde se hallaban dos grandes piedras antiguas —restos, según se decÃa, de un castillo fortificado—, JazmÃn se puso a hablar de las residencias palaciegas que habÃa visitado y en especial de una medio abandonada, en las cercanÃas de Vieux-Nançay: el castillo de los Arenales. Con ese acento peculiar de los pobladores de la región de Allier, que redondea vanidosamente algunas palabras mientras abrevia otras con afectación, explicaba que años atrás habÃa visto, en la capilla en ruinas de aquella antigua propiedad, una lápida con estas palabras grabadas:
"Yace aquà el caballero Galois,
fiel a su Dios, a su Rey y a su dama."
—¡Ah, bueno, bueno! —exclamaba el señor Seurel, encogiéndose un poco de hombros, algo cohibido por el giro que tomaba la conversación, aunque deseoso de oÃrnos hablar como hombres.
Entonces JazmÃn siguió describiendo aquel palacio, como si hubiera vivido en él toda su vida.