El Gran Meaulnes

El Gran Meaulnes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entonces hizo falta gente bien dispuesta para que aguardara a la entrada del camino la llegada de los rezagados y les indicara dónde se hallaban los demás. Yo me ofrecía enseguida; Meaulnes me acompañó, y fuimos a apostarnos junto al puente colgante, en el cruce de varios senderos con el camino que comunicaba con los Arenales.

Allí esperábamos, caminando de un lado a otro, conversando sobre el pasado, procurando distraernos de cualquier manera. Llegó otro coche de Vieux-Nançay, ocupado por unos campesinos desconocidos, con una muchacha llena de moños; luego, nada más. Si: tres niños en un carrito tirado por un asno, los hijos del antiguo jardinero de los Arenales.

—Me parece reconocerlos —dijo Meaulnes—. Diría que son los que la otra vez me tomaron de la mano, la primera noche de la fiesta, y me llevaron a cenar…

Pero en ese momento, como el animal no quiso seguir andando, los niños se apearon para aguijonearlo, tirar de, él, golpearlo a más no poder. Meaulnes, decepcionado, pretendió entonces haber sufrido una equivocación.

Yo les pregunté si habían visto por la carretera al señor' de Galais y su hija. Uno contestó que no sabía; el otro:

—Me parece que sí, señor.

Con lo cual no sacamos nada en limpio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker